masKreacción para educación secundaria

La crisis del coronavirus ha provocado y sigue provocando muchos cambios a nivel social e individual. Nos ha obligado a adaptarnos en muy poco tiempo a modificaciones enormes de nuestra vida cotidiana: confinamientos, distancia social, el uso de mascarillas, etc. 

En el sistema educativo ha significado primero un curso escolar que se tuvo que finalizar de forma online repentinamente y una vuelta a la actividad lectiva con un ambiente escolar radicalmente cambiado: se ha vuelto obligatorio el uso de mascarilla y la minimización del contacto cercano, algunos institutos incluso han llegado a prohibir la entrega de tareas en papel, etc. Se han modificado todas las relaciones en el instituto, ante todo impidiendo cercanía y si son de diferentes clases, el contacto. Todos los espacios, las aulas, pasillos, el patio, han cambiado de ambiente. Donde antes muchas veces dominaba el ruido, el juego, incluso los conflictos, ahora hay un ambiente disciplinario y silencioso. Los ambientes en los institutos tienen poco que ver con cómo estaban hace un año, y a la hora de trabajar se han sumado muchas dificultades nuevas.

También fuera del instituto el alumnado se tiene que enfrentar a dificultades nuevas que afectan su rendimiento académico. Desde secuelas que a algunos se les han quedado del confinamiento, a problemas aumentados en el ambiente familiar, sean psicológicos o económicos, hasta la presión y el rechazo que reciben de la sociedad por “ser irresponsables”, hay muchos factores que dificultan su bienestar emocional.

A esto se suma que están en una etapa de desarrollo psicológico en la que el descubrimiento de la independencia y la exploración de las relaciones personales y sexuales son primarios, la imposibilitación y estigmatización de estos impulsos puede tener impactos psicológicos graves, y a su vez, estos pueden aumentar por el hecho de que, a menudo, los jóvenes carecen de herramientas y apoyos emocionales que les ayuden a sobrellevar esta situación.

Desde masKreacción trabajamos sobre los impactos sociales y psicológicos de la crisis del coronavirus, enfocándonos ante todo en el cuidado de las relaciones a todos los niveles: con uno mismo, con las personas que nos rodean y con la sociedad. 

Desde Mayo del 2020 ofrecemos talleres que ayudan a los participantes a asimilar y afrontar mejor esta nueva realidad, tanto a través de grupos de trabajo estables como de encuentros puntuales.

Vemos que los adolescentes son uno de los colectivos que más sufren esta crisis a nivel psicológico y por ello queremos hacer nuestro trabajo accesible a ellos.

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