La crisis del coronavirus ha provocado y sigue provocando muchos cambios a nivel social e individual. Nos ha obligado a adaptarnos en muy poco tiempo a cambios enormes en nuestra vida cotidiana: confinamientos, distancia social, el uso de mascarillas, etc. Ha cambiado tanto nuestra manera de relacionarnos con nuestra familia y seres queridos  como  la forma en la que trabajamos, estudiamos, y también la manera de cómo buscamos entretenimiento y diversión.

De repente nos encontramos en una situación en la que tenemos que enfrentar nuevas amenazas para nuestra salud física y mental. Por un lado por el virus, pero también por las medidas tomadas para combatirlo. Algunas de las consecuencias que ya se están notando  en la población son: aumento del miedo, incertidumbre, sensación de sobrecarga, estrés, ansiedad, depresión, agresividad, etc. Además, estos y otros factores, traen consigo el peligro de que nos distanciemos y enfrentemos aún más como sociedad.

El proyecto masKreacción busca responder a esta problemática creando espacios de encuentro y expresión. Con ellos queremos facilitar procesos creativos que permitan la toma conciencia y expresión de cómo nos sentimos y nos posicionamos ante esta crisis. Nuestra pretensión es reforzar y reparar nuestras relaciones a todos los niveles: con uno mismo, con las personas que nos rodean y con con la sociedad.

Un momento de peligros y posibilidades

“Crisis” es una de las palabras más usadas en relación con el coronavirus. Es un concepto que inquieta mucho porque normalmente lo asociamos con acontecimientos destructivos y dolorosos. Sin embargo, según el diccionario, una crisis es “una situación de inestabilidad tras la cual se produce un empeoramiento o una mejora”, es decir, las crisis también pueden tener resultados positivos. De hecho hay voces que afirman que son necesarias para que se puedan dar los cambios necesarios.

Si pensamos desde ahí sobre la crisis actual hay que tener en cuenta sus rasgos específicos, rasgos que la hacen especialmente peligrosa para las relaciones humanas.

Un ejemplo es que para evitar la propagación del virus, es necesario tomar medidas que fomentan el aislamiento y la ausencia de contacto directo. Esto podría dañar a nuestras relaciones, pero también lo podemos tomar como una oportunidad de tomar conciencia de la importancia de las relaciones afectuosas y de las redes humanas que nos apoyan en los momentos difíciles.  

Otro ejemplo se encuentra en cómo esta crisis pone el foco de atención en nuestra salud y la de otras personas. El hecho de que todos podemos contraer y expandir la enfermedad puede desatar muchos miedos, desde la hipocondría y el miedo a la muerte, hasta el miedo a contagiar a otras personas. De nuevo, estos miedos pueden suponer un peligro para nuestra vida  diaria y llevarnos a que nos impongamos cada vez más limitaciones a la hora de relacionarnos, o pueden ser usados como posibilidad para aprender a cuidarnos, crecer y madurar como personas y como sociedad.

Cómo conclusión afirmamos que el desenlace de esta crisis dependerá en gran medida de cómo nos la tomamos y cómo respondamos individualmente y como sociedad. Está en nuestras manos convertirla en una posibilidad para un crecimiento precioso.

El amor y la libertad como brújulas

Consideramos que para orientar nuestra actuación ante esta crisis los dos valores fundamentales son el amor y la libertad.

Cómo amor entendemos un sentimiento de conexión y unidad hacia todas personas y criaturas vivas, un sentimiento que se cultiva desde la empatía y compasión hacia uno mismo y los demás. Esto nos invita a tratar de comprender tanto nuestras motivaciones como las de los otros,  y a crear vínculos fuertes entre las personas. Pensar así nos acerca a nuestros seres queridos, y también nos permite aproximarnos y tratar de comprender a las personas que piensan y actúan diferente que nosotros.  

Esto nos lleva hacia el segundo valor: la libertad. Un tema que se discute actualmente mucho desde el punto de vista legal, ya que muchas de las medidas impuestas ante el virus implican la pérdida de derechos y libertades legales. Pero hay otro nivel de libertad que está igualmente en peligro: la capacidad individual de tomar decisiones conscientes. Esta capacidad depende de nuestro estado interno, ya que necesitamos para ello cierto equilibrio físico, emocional y mental. La información contradictoria que nos llega a través de los medios de comunicación, la carga emocional y mental que todos arrastramos y el agotamiento que vamos acumulando, hace que nos cueste más tener la claridad necesaria para poder tomar decisiones libremente. En este sentido, vemos fundamental empezar por recuperar nuestra libertad interna como punto de partida para defender nuestras libertades externas.

¡Invitamos a la masKreacción!

Cómo eje de nuestro proyecto hemos elegido uno de los símbolos de esta crisis: Las mascarillas. Son un elemento que ha entrado a nuestra vida cotidiana desde el principio de esta crisis y que representa de manera simbólica y material las dificultades que causa para relacionarnos. Partiendo del sentido de la palabra crisis vemos que hay tres maneras de interpretar las mascarillas: Cómo escudo, cómo jaula o cómo lienzo.

Desde la mascreaKreacción proponemos este tercer significado. Un lienzo es un espacio en blanco, un lugar donde no hay nada predefinido y donde es posible la creación en toda su plenitud. Invitamos a coger estos lienzos e intervenir sobre ellos, escribiendo mensajes desde nuestro sentir en los diferentes momentos de esta situación, que fomenten el diálogo y el acercamiento en un momento en el que, más que nunca son necesarios.  

No lo dudes: ¡Únete a la masKreacción!

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